Otra gran actuación de Matías Arezo, que no es predilecto para Diego Aguirre, y que pide, tímidamente, ser considerado para una selección uruguaya que flaquea en goleadores.
En siete minutos de partidos el partido ya iba 2-0. La diferencia entre Peñarol y Torque fue abismal. A los 34 minutos del primer tiempo, ya estaba liquidado, aunque Torque salió decidido en el segundo tiempo e incomodó a la defensa aurinegra.
Para cerrar el comentario sobre el City Torque, creo que tiene buena defensa conformada por dos zagueros con vastísima experiencia entre Romero y Kagelmacher, pero el frente de ataque deja bastante que desear. Tienen un gran técnico en Marcelo Méndez que es más que capaz de encontrarle la vuelta y mejorar la imagen del equipo ciudadano. Esto quedó demostrado con la actitud y el juego demostrado en la segunda mitad, acompañado de un Peñarol que jugó con muchas revoluciones más abajo que su rival debido a la ventaja.
Sobre Peñarol, otro gran partido de Eric Remedi en la mitad de la cancha controlando los tiempos, recuperando y distribuyendo varias pelotas. Diego Laxalt se hizo dueño de la banda izquierda y, por momentos, tirándose a la mitad de la cancha. Leo Fernández no participó de los goles y las luces en ataque fueron para Matías Arezo.
El delantero ex River Plate, entre otros, hizo el saque inicial, pivoteó un par de pelotas en la banda izquierda para ganar el lateral en ofensiva desde donde vendría el primer gol del partido, obra de Matías Arezo. Stiven Muhlethaler cruzó la cancha para meter el lateral, rebotó en un defensor y apareció el delantero aurinegro para enfundar una volea inatajable desde fuera del área.
Arezo está forjando un vínculo imborrable con el aurinegro. Se retiró a los 35 minutos del segundo tiempo con gente aplaudiendo de pie tras una gran actuación. Está en un buen momento comenzando el 2026 como la primera opción para Diego Aguirre, tras la (pronunciada) lesión de Abel Hernández y, con el Mundial en la vuelta y el flojo nivel de delanteros en la selección…¿por qué no?

Muchos no lo recuerdan (ni el propio Diego Aguirre, al parecer) pero Arezo hizo el primer gol en la era Bielsa al mando de la Selección Uruguaya. Un amistoso ante Nicaragua en el Centenario, en el primer amistoso del técnico argentino, en el que jugó de gran manera.
No digo que Arezo tenga que ir como titular por delante de Darwin Núñez (quien vio frustrada su transferencia al fútbol turco y que ahora, jugando en Arabia, es suplente de Karim Benzema que tiene 38 años) pero debería ser considerado como opción. Rodrigo Aguirre le salvó las papas a Bielsa en los últimos partidos de las Eliminatorias al técnico argentino y prácticamente se aseguró su lugar en el Mundial a base de garra pero ¿y el resto?
En su última convocatoria en noviembre de 2025, donde empatamos sin goles ante México y perdimos históricamente 5-1 con Estados Unidos, los 9 de Uruguay fueron Rodrigo Aguirre, Federico Viñas y Luciano Rodríguez. Del primero ya hablamos. Del segundo, se trata de un futbolista que salió de Juventud de las Piedras, hizo su carrera en México y, actualmente, juega en el Real Oviedo. 4 goles en un año y medio jugando un año en la Segunda División y este último semestre en Primera.
Del último, bueno, qué decir. Luciano Rodríguez nos engañó a todos pensando que teníamos un diamante en bruto que lideraría en ataque a la próxima camada de juveniles. A sus 22 años, está cómodamente ganando millones en el fútbol árabe, cosa que es más que respetable, pero que hoy por hoy, en cada fecha FIFA, ya no ilusiona a nadie cuando se pone la camiseta más linda de todas.
Acá entra Matías Arezo. Acá Bielsa debe comunicarse con el delantero mirasol y preguntarle si se muere de ganas de jugar un Mundial con Uruguay. Acá Arezo debe analizar si pone por delante el sueño de más de tres millones de uruguayos o si quiere ir al Complejo Celeste a hacer los mismos berrinches que Canobbio y tantos más. Acá Arezo, que está con confianza, sabe lo que es jugar con Uruguay y, dato no menor, está haciendo goles, tiene que estar en la próxima convocatoria de Uruguay. ¿Por qué? Porque no hay otro. Punto.
